| Una
odisea nevada
12.10.2009. Ángel Casco/ Fotos:
César Diestro
Prólogo.
Ya
estoy en casa, seco, limpio y calentito. Recuerdo momento tras momento
de este Dakar Morcillero, más bien Siberiano, y no dejo de pensar
que si por una de esas casualidades me lo hubiese perdido, me lamentaría
a perpetuidad. Existieron momentos de miedo, nervios y tensión
pero no tengo ninguna duda que este fin de semana que hemos vivido lo
recordaremos durante decenios. Mi respeto y cariño a todas Las
Jurracas Meloneras y me refiero no sólo a la banda de inconscientes,
como acertadamente nos tachó Luis, si no a nuestras valientes esposas
o novias, que nos trajeron esos carros y esa ropa seca y limpia en condiciones
meteorológicas adversas y soportaron esos sustos nocturnos en medio
del temporal de nieve, y a nuestros hijos que nos acompañan allá
donde vamos pasando por aventuras y desventuras.
El Dakar Morcillero y el Dakar Transiberiano.
Siete
treinta de la mañana del día 10 de enero de 2010, el despertador
me toca las narices otra vez, menos mal que hoy es para montar en moto
pero aun así no me acostumbro. Hoy toca Dakar Morcillero, bueno
pues después de varios cambios de fecha y no se cuantas páginas
del foro, el día a llegado. Bajo a desayunar y ya noto un frío
especial, aseo y necesidades, menores y mayores, ya sabéis, hay
que ir ligerito de peso, y a la cochera. Más frío en el
cambio del pijama a la ropa de romano, buff veremos el día que
nos espera. A las 08:15 h. aparece la Vito amarilla Suzuki de Pedro. Abrazos,
saludos varios, cambio de ropa de Pedro y yo a la Esquinita y Pedro a
la gasolinera por eso de las presiones raras del tubliss. En el lugar
de reunión habitual 12 valientes dispuestos a pasar frío
en nuestro segundo Dakar Morcillero. Sin más dilación que
la espera momentánea al de las presiones, nos dirigimos al primer
track de la ruta, Rena. En este tramo compruebo que mis guantes de neopreno,
el pantalón de pijama viejo y la sudadera que me he puesto en vez
de camiseta interior, funcionan a la perfección, nada de frío.
Segundo track, Villar de Rena-Alcollarín. En este tramo el barrito,
los charco y algún que otro arroyo, hacen que empecemos a divertirnos.
Parada oficial cigarrera en el canal, aquí Pedro vuelve a las presiones
de los tubliss y pregunta, jocosamente, por un compresor, ¡pues
lo hay!, el vehículo de asistencia rápida y su piloto, además
de salchichón y cervecitas lleva elementos útiles para las
máquinas. El barro y los charcos aumentan y comienzan los primeros
hielos. Charcos brillantes nos indicaban que ahí estaba el peligro,
peligro que yo comprobé en primera persona más adelante
pero eso ya llegará.
Tercer Track, Alcollarín- Zorita. Más diversión en
el camino roto entre esas dos poblaciones, algunas piedrecitas, alguna
subidita unidas al barro y a que ya estoy calentito me hace apretar mi
ritmo, hago algún adelantamiento y cuando voy a hacer lo propio
con Javi me encuentro en un barrizal de órdago, bueno pues no me
queda otra que gas, culo atrás y qué sea lo que Dios quiera.
Tal fue mi pasada que puse a Javi lindo de barro, cosa que luego me recriminó
y con razón pero si corto me meto la primera del día seguro,
y despacio no es que fuera precisamente. Llegamos a Zorita y toca repostar.
Rato para reponer fuerzas y fumar, repaso a las máquinas y vamos
con lo bueno que ya llega. A todo esto seguía sin nevar ni llover
cumpliéndose escrupulosamente las informaciones que el departamento
de meteorología de Las Jurracas nos trasladó a lo largo
de la semana, y que decía que a las 14:00 h nos nevaría.
Cuarto Track, Zorita-Garciaz. Bueno pues comenzamos a subir. Una trialera
que no hace mucho era hasta divertida, la han convertido casi en autopista,
pero bueno, es lo que tiene el progreso y los que tienen sus tierras arriba
querrán llegar en vehículos diferentes a los nuestros. Pero
esta antigua trialera nos tenía reservada otra diversión,
¡Un encierro!. El paso de la primera moto espantó a unas
vacas que por allí pastaban, yo me encuentro dos delante de mi,
corto gas y voy detrás de ellas pensando como adelantarlas en un
sitio tan estrecho sin que sus cuernos, cabeza o cuerpo me manden contra
las piedras sin remisión. Me armo de valor torero y les meto una
pasada a las vacas con un interior digno del mejor Rossi/El July. En el
final de esta subida me comentan que mi mochila está abierta, la
cremallera ha reventado, no me extraña, tanto trasto metido en
tan poco sitio…. Si llevaba hasta el chubasquero dentro. Me espero
a la llegada del vehículo de asistencia rápida que ahora
hace las veces de camión de repuestos, Cochoño echa pie
a tierra por la tardanza de los que faltaban y tiene que cerrar la cancela
ante los Sanfermines que se acercaban. Unas ocho vacas en carrera precediendo
al resto del grupo. Seguimos nuestro camino y el hielo ya es una constante,
no existen los charcos, sólo unas cortas pistas de patinaje. En
estas que iba yo excesivamente pegado a Garci cuando esquiva uno de esas
traicioneras roderas tractoriles convertidas en pistas de bogsley, yo
que me encuentro el regalo de sopetón acelero para intentar evitar
la caída, y en eso se quedó en intento. Entré en
la rodera en cuarta o quinta, gas y la rueda delantera empieza a hacer
cosas raras hasta que la moto desaparece de entre mis piernas hacia mi
derecha y yo volando a un metro del suelo sin aterrizar en cuatro o cinco
metros hasta que mi vuelo acabó en un aterrizaje forzoso dando
como resultado la rotura de la visera de mi Axo Sport y un moratón
curioso en mi bíceps izquierdo. Motivado por mi caída tenemos
un amago de pérdida, Juan, Ricardo, Javi, Juanma y yo pero rápidamente
nos volvemos a unir. Seguimos subiendo, esta vez en un sendero precioso
lleno de hojarasca y entre castaños hasta el mirador de Garciaz.
Parada oficial para reponer fuerzas y líquidos perdidos. El sitio
es único, realmente unas vistas espectaculares de nuestra tierra
y de una borrasca que se acercaba sin remisión a la cita que con
ella el destino nos tenía reservada. Con un frío ya más
que apreciable vemos que los que faltan no llegan y que algo no iba bien,
César qué es uno de los que se conocen la ruta, monta para
intentar localizarlos. Al cabo de unos minutos de bromas y risas sobre
las Power Parts Rural Racing de Ricardo, (realmente espectaculares esos
calienta manos Acerbis tipo Derby Antorcha o Gimson Albarda), llega César
y el resto del grupo que se había despistado. Juan ha sufrido una
caída y como él cuando se cae se cae, pues nos comenta que
le duele el costado, unas preguntas del doctor, (como veis tenemos una
organización de lujo con asistencia rápida, camión
escoba e incluso doctor) y a continuar. La bajada tiene un ángulo
de inclinación curioso pero sin más complicaciones y pasamos
al siguiente track.
Quinto Track, Garciaz-Logrosán. Esa bajada ya es de este tramo,
llegamos al final de ella a la carretera hacia Logrosán, el dueño
de la finca muy amablemente nos da las llaves del candado de la puerta
de su finca para salir de ella pidiéndonos dejemos la llave en
el suelo al lado de la cancela. Buena gente si señor. Unos dos
kilómetros de carretera y empezamos una calleja llena de barro
y charcos que desemboca en un río que no debería estar ahí
pero que está. La profundidad hace que Santi se moje hasta cerca
de su masculinidad, el resto pasamos más hacia la derecha, algunos
sin mojarse y otros dejando sus botas como una piscina. ¡Empieza
a nevar!. Decía nuestro departamento de meteorología que
este fenómeno comenzaría a las 14:00 h, ¡¡¡¡¡uy!!!!
por poco. Se ha equivocado en hora y media.
Sexto track, Logrosán-Cañamero-Guadalupe. Un tramo rápido
y con barro, que me hace llevarme un susto pero que sólo quedó
en una buena imagen para la cámara nueva de Garci, nos lleva hasta
Cañamero. Parada oficial, el vehículo de asistencia rápida
y camión de repuestos ahora se convierte en vehículo de
catering, “manda huevos” lo que da de sí el ATV de
Juanma. Salchichón, chorizo y hasta unas fresquitas, nunca mejor
dicho, aparecen del sin fondo maletero del invento del maligno con múltiples
utilidades. Llamadas telefónicas a nuestras consortes y amigos
para que inicien su viaje a Guadalupe con los carrillos, en estas nos
comentan que en Villanueva y Don Benito está nevando como nunca
y nos preguntan que como está el tiempo por donde nosotros nos
encontramos, a lo que respondemos con una verdad que no se creen, que
sólo nos han caído unos copos en Logrosán. Aquí
se divide el grupo, Juan con su costado dolorido, Juanma con su ATV y
Jose que lleva seis meses sin tocar la moto, la dichosa caza, se van por
carretera y una ruta más sencilla. El resto a coronar el Melonar,
en estas que empieza a nevar con fuerza y en el bordeo del pantano, la
pista y los pinos se van cubriendo de un espectacular manto blanco. Con
los dedos congelados llegamos al inicio de la trialera y empieza la verdadera
fiesta. La subida de nivel medio se convierte en una pista de patinaje
en la que todos a excepción del abuelo y su 530 tenemos problemas
para coronarla. Esperando mi turno veo que llegan dos rezagados, uno es
Cochoño pero la otra figura no me suena, se acerca esa KTM con
un espigado piloto y su casco blanco y por fin adivino quien es, el Campeón
de Extremadura Senior B Don Javier Madroñero, ¡coño
que alegría!. Javi es de Logrosán y advirtiéndole
Pedro de nuestra aventura vino a saludarnos. Y se unió con su katy
con esa pegatina de la Red Bull Romaniacs a la fiesta. Subió, bajó
y se fue para casa, que no estaba el tiempo para gaitas. La nevada ya
es de las de órdago a la grande y el Melonar adquiere otra dimensión
con esos pedrolos vestidos de blanco. Con diez centímetros de nieve
continuamos la subida, un consejo, en los pasos canadienses no hay que
tocar el freno de delante y sobre todo si están nevados, ¡hala!
otra vez al suelo. El sendero de bajada a Guadalupe se ha convertido en
una alfombra de 15 o 20 centímetros de nieve que oculta las piedras
y que lo hace de un “divertido”. Más o menos desperdigados
vamos llegando a Guadalupe, no sin haber besado el suelo otra vez en la
pista helada, que razón tienes Garci, Cervantes y compañía
en Finlandia llevan clavos y así tiene que ser hasta fácil.
Algunos ya están cambiados y el resto lo vamos haciendo a medida
que llegan nuestras santas, nunca mejor dicho porque la nevada ya estaba
tomando tintes extremos. Nuestros hijos disfrutando de la nieve y nosotros
de unas cervecitas más que merecidas. Ya secos y más decentes
damos cuenta de los manjares de la tierra y de sus caldos, claro que la
nieve y la buena mesa unida a una mejor compañía, hace que
nos demoremos en nuestra salida y aquí es donde llega la segunda
etapa de este Dakar, pasamos al Dakar Transiberiano………..
Dakar Transiberiano.
Terminamos
de comer tarde y la carga en los carrillos de nuestras niñas hizo
que Guadalupe, su sierra y sobre todo sus carreteras de salida, acumularan
veinte centímetros de nieve. Nosotros, poco duchos en esto de la
nieve, que incautos, nos lo tomamos a coña jurraquera y ya de noche
por todo el mundo como dice el Bucha, nos disponemos a partir. César,
Cochoño y Javi partieron antes y en sus sendos todo terrenos, de
ahí que en dos horas y media llegaran a casa en un trayecto, que
normalmente, se viene tardando cincuenta minutos. El resto todos en fila
india, Juan con el Focus de Juanma y cuatrocientos kilos en su carrillo,
le seguía Jose Carmona con su Laguna con tres meses y doscientos
cincuenta kilos en el carrillo, detrás Jose y su Grand Cherokee
con más de trescientos kilos de motos en el carrillo y entre ellas
la mía, Ricardo con su BMW tracción trasera y ruedas Racing
Pro tipo slick que te cagas de buenas y en su carrillo las dos Katis de
la familia Ortega, justo a su espalda mi Audi A4 1.8 Turbo Avant con también
unas ruedas 225 Racing Pro tipo slick que te cagas y cerrando la comitiva
el Audi A4 1,9 Tdi de Luis. Bajamos de Guadalupe a 5 Km/h con una nevada
de esas que no volverán en decenios, no muy duchos en este tipo
de conducción alguien frena haciendo pararse a la comitiva, Ricardo
con su tracción trasera, sus ruedas Racing Pro tipo slick que te
cagas de buenas y las dos naranjas encima intenta reanudar la marcha haciéndole
la tijera el carrillo y andando su BMW de costado. Ricardo baja jurando
en hebreo y relatando no se que de inercia joder, inercia, jajajaja. Empujamos
el coche entre Antonio y yo, no sale y decidimos desenganchar el carro,
otro empujón y ponemos el coche en la carretera. Carro enganchado,
segundo intento y BMW y carrillo enfilan otra vez la cuneta, ¡la
madre que lo parió!. Vuelta a empezar, desenganchamos y empujamos
otra vez pero esta avanzamos más metros hasta dejar el coche totalmente
recto en la calzada, vuelta a por el carrillo y cincuenta metros remolcándolo
hasta el vehículo, a todo esto la nevada cada vez era más
gorda, enganchamos y le digo a Ricardo que si sale que no se le ocurra
parar. Vuelta a mi Audi con esas ruedas Racing Pro tipo Slick buenas que
te cagas y lo que antes eran rodadas marcadas en el asfalto ahora es blanco,
todo blanco. Meto primera, acelero y mi coche cobra vida propia, en vez
de seguir hacia delante inicia un trayecto lateral al sentido de la marcha
en dirección a la cuneta izquierda, ¡coño, coño,
coño, joder, joder, joder!. Por fin se para a dos dedos de la cuneta,
lo intento otra vez y esta vez si, si que me metí en la cuneta.
¡A tomar por culo!, ahora si que la hemos hecho buena. Pedro se
baja para empujar y dar instrucciones, instrucciones que mi coche se negaba
a obedecer. Varios trompos de esos a cámara lenta y que no hay
manera de que paren, tres excursiones por la cuneta izquierda y dos por
la de la derecha con un olor a embrague quemado que daba miedo. A todo
esto mi mujer, la de Luis y la de Pedro estarían acordándose
de toda su familia política pensando en la nochecita que les esperaba.
Al sexto intento, creo, logro colocar mi coche en lo que supuestamente
era asfalto, iniciamos la marcha y mi coche no hay manera de hacerlo ir
en línea recta. Paro y unos chavales en un Vitara nos comentan
que no hay manera de salir de allí, que Puertollano está
cerrado y que nuestros amigo están más adelante haciendo
filigranas para dar la vuelta y volver a Guadalupe. Como puedo llego a
la rotonda que da acceso a la nacional que nos llevará, supuestamente,
de vuelta al pueblo. La carretera es de mejor asfalto y parece ser que
ha pasado la quitanieves y reitero lo de parece, intento subir en tercera
buscando el par del coche pero no hay manera, veo como Pedro con el diesel
de Luis y neumáticos menos Racing pro tipo slick buenos que te
cagas suben, con problemas pero suben, pero yo empiezo a ir de un lado
a otro de la carretera, contravolante va, contravolante viene, uy el quitamiedos,
uy el otro quitamiedos. Nada que no hay manera, me rindo y paro. Los chavales
de antes y su Vitara salvador me remolcan hasta el pueblo no si romper
la eslinga en una ocasión. Bueno ya estamos en Guadalupe por segunda
vez. Al hotel a reservar habitaciones, llamo a Garci y me cuenta que ellos
están con la misma “diversión” pero que ya están
cerca del pueblo y que reserve otras cinco habitaciones. Suena mi móvil,
es Jose “El Bucha” y mantenemos esta conversación:
- Ángel, he tenido que abandonar el carrillo y las motos en mitad
de la carretera
-. No me jodas, ¿y eso?.
- He llegado arriba, hasta el cruce y viendo que estabais todos tirados
en la carretera en vez de irme por Obando he decidido irme a Cañamero
para dar aviso a la Guardia Civil, y en la bajada, con treinta centímetros
de nieve y sin rodadas, me ha empezado a hacer la tijera el carrillo empujándome
hacia el barranco, todos en el coche llorando, así que soltado
el carro y lo he dejado en mitad de la carretera.
- No te preocupes Gordo, has hecho bien, ya las recogeremos mañana.
Preocupación,
rabia, mala leche, etc pero llegan todos al hotel y decidimos que no hay
mal que por bien no venga. Buena cena en buena compañía
y buenas copas con la misma compañía.
Después de la tormenta siempre llega la calma y después
de no dormir mucho pensando en las motos en mitad de la nada, a la 07:30
h estaba en el Cuartel de Guardia Civil, y después de más
avatares que sería largo y pesado de contar y leer, llega la llamada
de Jose, con esta frase: ¡¡¡Las tengo!!!, buffff. Nos
aventuramos a marcharnos a eso de las 12:00 h y estamos todos en casa
después de dos días de “ruta”.
Hay
que empezar a pensar la siguiente.
PD.:
Mi gratitud, mi estima y la de Ricardo, a los chavales del Vitara azul
matrícula de Cádiz que nos sacaron del apuro y de los cuales
no tengo más datos pero que con el tiempo me enteraré de
ellos y agradeceré como se debe su altruismo. ¡¡¡¡GRACIAS
TÍOS!!!!





|
|