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Una vuelta escrita al Circuito de entrenamiento del Club de Enduro Las Jurracas Meloneras.
18 de octubre de 2004

Voy a intentar dar una vuelta a Nogalowsky pero vuelta escrita. Vamos a ello:

Encaro la primera pedriza en segunda, creo que las cuatro tiempos también lo hacen en esta marcha. Las piedras no son excesivamente grandes, son cantos rodados, algo más pequeñas que un melón, por lo tanto muy inestables al paso de nuestras máquinas. Para evitar que nos tiren deberemos dar gas constantemente, así será la trasera la que evite que la dirección se pierda al resbalar la delantera en las piedras. Llegamos a la primera curva a derechas en la pedriza, aquí ya me he calzado alguna galleta así que lo he solucionado sentándome al llegar a ella. Me incorporo y ya se termina la pedriza en esta posición. La salida es hacia la izquierda y en bajada sin más complicaciones. Entramos en una zona de “dubbies” que hago también en segunda. Esta zona no tiene muchas complicaciones pero si que empieza a machacarte el físico al ser una montaña rusa en pequeño. Arriba, abajo, arriba, abajo. Como único obstáculo reseñable tenemos una curva a izquierdas que termina en un escalón, todo ello de arena. Aquí como no se entre con decisión no se sube el escalón y haremos el afilador durante un rato pero si nos pasamos de gas, podemos terminar con la moto apoyada del lado izquierdo en el suelo por la derrapada. De aquí salimos a la cuesta de “Guannn Guannn”, mi consejo es no parar y utilizar la inercia que traemos para, las dos tiempos en segunda y las cuatro en tercera, afrontar la subida. De pie y con el cuerpo adelantado anticipando el escalón final. No tiene mucha dificultad pero un error en el gas nos puede dejar a un metro de la cima o que la moto haga un backflip sin piloto en caso de exceso. En la meseta continuamos a la izquierda, una bajada nos mete en otra zona de dubbies que yo afronto en primera puesto que unido a ella viene la otra pedriza corta. De aquí pasamos a la “V” invertida, gas justo para no derrapar en la subida que nos sobreviene en una curva a derechas. Arriba hay que llegar con el gas justo puesto que si nos pasamos es probable que hagamos vuelo sin motor por las orejas. Llegando al pico nos apoyamos en el salva cárter, paramos, empujón con el cuerpo hasta que el morro bascula, culo hacia atrás y para abajo. Aquí volvemos al sube y baja que no deja un segundo de descanso a brazos y piernas. Otra subida que arranca en piedras nos encarama a la meseta que nos llevará a la “V” y a la “W”. Bueno, pues llegamos a uno de los puntos calientes del circuito. La Uve. La miras, la remiras y no cambia, bajada fácil y esa subidita con esa raíz en medio mirándote y diciéndote “no sabes donde te voy a mandar”. Pues nada, segunda y a por ella. Aquí nada de dudas, cuando vayas ve, si la raíz no te ha cambiado la trayectoria y llevas el gas necesario, sin problemas. Si has dudado con el gas y la raíz te manda a izquierda o derecha, aplícate que la cosa no pinta bien. Lo más normal es que vayas al suelo de diferentes maneras según te haya escupido la raicita de las narices. Si es a izquierdas la caída será tipo Jose, a la pared y ha hacer puñetas. Si es a derechas será como yo, llegarás arriba dando gas pero el aterrizaje arriba seguro que duele. Bien es cierto que una vez pasada la miras de otra manera, sin respeto, está claro que los obstáculos en enduro muchas veces son más psicológicos qué lo que realmente son. De aquí a la Uve doble, una bajada con un tronco a la izquierda que sólo deja un lugar de paso, hacia la izquierda y para arriba por una trocha muy estrecha de arena ya muy batida por el paso de nuestras máquinas. Aquí también es fe, gas y que sea lo que Dios quiera. Que normalmente quiere que te caigas. La mejor opción aquí es intentar ir a la derecha y coger la cuesta lo más perpendicular que se pueda, el problema es que cuando arrancas lo haces paralelo a la cima y el escaloncito de inicio no ayuda mucho a atacarla así. El domingo intenté hacerla en segunda con el resultado de moto al suelo. En fin, seguiremos intentándolo.
Aquí iniciamos la parte de atrás, una bajada nos lleva a la hondonada que hicieron las máquinas en su día para sacar el árido. Subimos y bajamos otras cuestas de arena. Una de ellas tiene su complicación, aunque es suave se realiza la subida sesgada y la arena es traicionera, así que cuidado con el gas. Unas curvitas, un salto muy salado, en tercera y dando gas el vuelo es considerable no muy largo pero si que te elevas. Llegamos a la subida del escalón, parece mucho más de lo que es. Ese escalón de medio metro impresiona a la vista pero subiendo no se nota. Entrando con inercia en segunda, el escalón hace que des un salto final vistoso pero sin más complicaciones. Si entras demasiado fuerte el escalón hará que la rueda de atrás se te levante pero sin más problemas. Por la meseta otra vez unas enlazadas que nos llevarán al vado de arena, de aquí a otro “sube y baja” que termina en otra cuesta que nos llevará a la bajada del camino y de ahí a la pedriza inicial.

 

 
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